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miércoles, 8 de junio de 2011

El Imperio Colonial Hispánico.

Esta es una reseña de algunos textos históricos para recordar las características fundamentales del período colonial en América.

"Si mi pluma tuviese don de lágrimas, yo escribiría un libro titulado El Indio y haría llorar al mundo".
Juan Montalvo, ecuatoriano (1833-1889).
Un azaroso comienzo...
"El descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo fue un acontecimiento revolucionario que señaló, en el cada vez más acelerado proceso de la historia humana, el tránsito de lo regional a lo planetario, del fragmentarismo de los sucesos comarcales a la unidad del acontecer mundial. Una de sus consecuencias en el plano de las superestructuras fue el cambio de cosmovisión forjada por las nacionalidades europeas que salían de sus crisálidas feudales y se encontraron, de pronto, con una tarea imperial para cumplir a miles de quilómetros de sus hogares continentales. Y otra consecuencia, generada por la acción combinada de las anteriores, fue el surgimiento de una ideología afirmadora de los derechos de las naciones navegantes del Viejo Mundo al disfrute y sojuzgamiento de las tierras y humanidades recién alumbradas por la antorcha viajera de Occidente".
"En el instante del descubrimiento Europa no era poderosa, como lo fue luego. Durante los duros siglos feudales la futura señora de los mares y las tierras del orbe tuvo que defenderse de los avances del Africa y del Asia -los jinetes islámicos y los jinetes mongoles- luchando penosamente para subsistir. América constituyó la oportunidad dorada de los aprendices imperiales de Occidente, que una vez subyugado el Nuevo Mundo y saqueadas sus riquezas, montaron entonces un gigantesco y efectivo engranaje que les permitió lanzarse a la conquista de todo e contorno planetario".
Tomado de: "Ideología y Realidad de América", Daniel Vidart. Colección Nuestras Raíces, Nro 1, Montevideo 1990.

Establecimiento del dominio...
"Los descubrimientos colombinos plantearon a los Reyes Católicos algunos problemas que resolvieron en muy pocos meses, como el de la incorporación de las Indias a la corona de Castilla y el derecho a ocupar las nuevas tierras. Fueron dos cuestiones simultáneas e íntimamente relacionadas. Las Indias, como Canarias y Granada, fueron territorios ganados por el matrimonio formado por los Reyes Católicos, lo que hoy llamaríamos bienes gananciales matrimoniales, y podían ser incorporados a la corona de Aragón, cuyo monarca era Fernando, o a la de Castilla, cuya reina era Isabel. De mutuo acuerdo decidieron anexarlas a Castilla (el rey Fernando se quedó solo con el 50% de las riquezas indianas y a título personal, mientras viviera, nunca para el patrimonio aragonés) y ello el mismo año de 1493. En la primera Bula Inter Caetera, fechada el 3 de mayo de dicho año, se señalo que las Indias pertenecían a "los reyes de Castilla y León para siempre". La posible razón de tal decisión fue tal vez la necesidad de tener que negociar con Portugal unos límites de lo descubierto en el océano, para lo cual Castilla, y no Aragón, contaba con un tratado básico que era el de Alcaçobas-Toledo.
Otros documentos (bulas) solicitadas:
* Primera y segunda Inter Caetera;
* La Piis Fidelium;
* La Eximiae devotionis;
* La Dudum siquidem.
La más importante fue la segunda Inter Caetera, porque dividió el Océano en dos partes mediante una línea de polo a polo, trazado a 100 leguas al oeste de las islas Azores y Cabo Verde. Las tierras del occidente de dicha línea serían para Castilla y las del Oriente portuguesas. El rey Juan II de Portugal no aceptó la línea papal de demarcación, lo que puso en marcha una larga negociación diplomática entre Castilla y Portugal. (...) Finalmente se acordó colocar la demarcación a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Este fue el Tratado de Tordecillas firmado el 7 de junio de 1494. Las tierras descubiertas o que se descubrieran al oeste de dicha línea serían castellanas, y las situadas al este serían portuguesas. La nueva línea, que caería luego hacia la desembocadura del Amazonas y permitió la ocupación de Brasil por parte de Portugal".
Tomado de: "Atlas Histórico de Latinoamerica", Manuel Lucena Salmoral, Editorial Síntesis, Madrid 2005.
Real acuñado en Potosí.
La vertebración del sistema... 
"El sistema colonial tan capaz de sobrevivir a sus debilidades tenía el fin principal de obtener la mayor cantidad posible de metálico con e menor desembolso de recursos metropolitanos. De aquí deriva más de una de las peculiaridades que el pacto colonial tuvo en América española, no solo en cuanto a las relaciones entre metrópoli y colonias, sino también entre las que corrían entre la economía colonial y su conjunto y los sectores mineros dentro de ella". Tomado de Tulio Halperin Donghi, Historia Contemporánea de América Latina, Alianza Editorial, Historia.
Para la administración colonial era necesario orientar todo el metálico hacia la metrópoli, ya sea por la propia extracción, como también a través de los impuestos regulando y enmarcando en su dominio todas las relaciones comerciales entre España y América, y los intercambios comerciales internos. 
"(...).. el botín de la conquista no sólo incluía metálico, sino también hombres y tierras. Lo que hizo del área de mesetas y montañas de México a Potosí, el núcleo de las Indias españolas..." no solo su riqueza minera, sino también la disponibilidad de mano de obra para el trabajo, fuerza de trabajo que se abastecía de las numerosas poblaciones indígenas en dichas zonas.
"Es imposible calcular la plata extrída del Cerro Rico de Potosí, cálculos aproximados han determinado que durante la colonia el centro minero aportó a la corona española el equivalente a 50.000 millones de dólares, a costa, desgraciadamente, de la vida de 8 millones de personas entre esclavos negros e indígenas". Imagen y cita tomado de: http://www.esacademic.com/dic.nsf/eswiki/938191
"Sobre la tierra y el trabajo indio se apoya un modo de vida señorial que conserva hasta el siglo XIX rasgos contradictorios de opulencia y miseria".
"Dentro del orden económico colonial la explotación agrícola forma una suerte de segunda zona, dependiente de la mercantil y minera, pero a la vez es capaz de desarrollo propio bajo el signo de una economía de autoconsumo, que elabora sus propios y desconcertantes signos de riqueza".
Página en construcción!

domingo, 13 de marzo de 2011

Doscientos grilletes para los voluntarios de la guerra del Paraguay....

El coronel uruguayo León de Palleja es retirado muerto del campo de Batalla del Boquerón.
El paisanaje de las provincias, que intervino tantas veces voluntariamente en las luchas ante la sola convocatoria de los caudillos, se negó a participar en una guerra que no sentía suya. Sintiéndose más cercanos a la provincia hermana del Paraguay que a los porteños y a los “macacos” brasileros, se negaban a enrolarse, lo que motivo la deserción y levantamiento de muchos batallones del interior. Consta en el archivo histórico, la Factura de un herrero de Catamarca, “por doscientos grilletes para los voluntarios de la guerra del Paraguay”

“….el reclutamiento de los contingentes no fue fácil. (…) Para llenar las cuotas provinciales se autorizó reclutarlos mediante paga, pero pocos lo hicieron. Entonces los gobernadores, mitristas en su totalidad, y los comandantes de frontera se dedicaron a la caza de “voluntarios”. Emilio Mitre , encargado del contingente cordobés, escribe el 12 de julio que manda los “voluntarios atados codo con codo”; Julio Campos, porteño impuesto como gobernador de La Rioja, informa el 12 de mayo:”Es muy difícil sacar los hombres de la provincia en contingentes para el litoral…a la sola noticia que iba a sacarse, se han ganado la sierra” Los “voluntarios” de Córdoba y Salta se sublevan en Rosario apenas les quitan las maneas; el gobernador Maubecin, de Catamarca, encarga 200 pares de grillos para el contingente de la provincia. (Revista de la Biblioteca Nacional, XXI, n° 52)

¿Cobardía? Eran criollos que lucharon en Cepeda y Pavón, y bajo las órdenes del Chacho. No desertaban – como acotan algunos – y lo demostrarán en 1867 alzándose tras Felipe Varela y Juan Saa. Simplemente no querían ir “a esa guerra”. (JM Rosa Historia Arg.t.VII.pag 140)  

(...)
El método usado para el reclutamiento, tanto como el duro trato a que fueron sometidos los “voluntarios” durante los tres meses que duró la instrucción militar, fueron causa de varias sublevaciones. El mismo testigo señala, a ese respecto, el estado de desnudez de la tropa, lo cual movía la compasión del vecindario cuando salía a la plaza para recibir instrucción. “Más parecen mendigos que soldados que van a combatir por el honor del pueblo argentino”, afirmaba sentenciosamente, agregando que tal situación suscitó la piadosa intervención de la Sociedad San Vicente de Paul que les proveyó de ropa y comida. Acusaba también al gobernador Maubecín de incurrir en una errónea interpretación del estado de sitio, cuando exigía al vecindario auxilios de hacienda y contribuciones forzosas para costar los gastos de la movilización.

La situación que se ha descrito veíase agravada por el trato duro e inhumano que se daba a los reclutas. José Aguayo, uno de los oficiales instructores, ordenó cierta vez por su cuenta, la aplicación de la pena de azotes en perjuicio de varios soldados. Olvidaba o ignoraba, quizás, que la Constitución Nacional prohibía expresamente los castigos corporales. 


Véase además: La muerte en un tiro de dados... 
Tomado de la misma fuente .
Miguel Ángel Cuarterolo. Soldados de la Memoria, Imágenes y hombres de la Guerra del Paraguay, Buenos Aires, Planeta.  

domingo, 15 de agosto de 2010

El día del niño Paraguayo.

...sobre el final del Combate de Acosta-Ñu (16 de agosto de 1869)


Dice Juan José Chiavenatto: “Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando que no los matasen. Y eran degollados en el acto. Escondidas en al selva próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron lanzas y llegaban a comandar un grupo de niños en la resistencia”……. “El Conde D´Eu, un sádico en el comando de la guerra,“después de la insólita batalla de Acosta Nú, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos sobrevivientes, el Conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a los niños y sus madres.” Su orden era matar "hasta el feto del vientre de la mujer".

“Mandó a hacer cerco del hospital de Peribebuy, manteniendo en su interior los enfermos – en su mayoría jóvenes y niños – y lo incendió. El hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasilera que, cumpliendo las órdenes de ese loco príncipe, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas los enfermos que milagrosamente intentaban salir del la fogata. No se conoce en la historia de América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese.” (de la misma fuente- Chiavenatto. "A guerra do Paragaui)

Fuente: www.lagazeta.com.ar

La Muerte en un tiro de dados...

LA GUERRA DEL PARAGUAY (1865-1870).
La muerte en un tiro de dados..
Sobre la sentencia que se aplica a quienes se sublevaban negándose a pelear en la guerra...
La sentencia fue comunicada a Maubecín, quien el mismo día - 28 de octubre - puso el “cúmplase en todas sus partes” y fijó el día siguiente a las 8 de la mañana para que tuviera efecto la ejecución. Un acta conservada en el Archivo Histórico de Catamarca nos ilustra sobre las circunstancias que rodearon el hecho.

A la hora indicada comparecieron en la prisión fiscal, escribano y testigos. El primero ordenó que los reos Juan M. Lazarte, Pedro Arcadé y Javier Carrizo se pusieran de rodillas para oír la lectura de la sentencia. Enseguida se les comunicó que  “iban a sortear la vida” y, a fin de cumplir ese espeluznante cometido, se les indicó que convinieran entre sí el orden del sorteo y si la ejecución recaería en quien echara más o menos puntos. En cuanto a lo primero, quedó arreglado que sería Javier Carrizo el primero de tirar los dados, y respecto de lo segundo, que la pena de muerte sería para quien menor puntos lograra.

Ajustado que fue el procedimiento, se vendó los ojos a los condenados y se trajo una “caja de guerra bien templada”, destinada a servir de improvisado tapete. Cumplidas esas formalidades previas, Javier Carrizo recibió un par de dados y un vaso.

No cuesta mucho imaginar la dramática expectativa de aquel instante, el tenso silencio precursor de esa definición. La muerte rondaba sombría y caprichosa como la fortuna en torno a la cabeza de esos tres hombres. Es probable que hayan formulado una silenciosa imploración a Dios para que ese cáliz de amargura pasara de sus labios.

Javier Carrizo metió los dados dentro del vaso. Agitó luego su brazo y los desparramó sobre el parche... ¡Cuatro!. Tocaba a Lazarte repetir el procedimiento de su compañero de infortunio. Tiró... ¡Siete!. Las miradas se concentraron entonces en la cara y en las manos del tercero. Pedro Arcadé metió los dados en el cubilete, agitó el recipiente y tiró...¡Sacó cinco!. La suerte marcaba a Javier Carrizo con un signo trágico.

El acta nos dice que se llamó a un sacerdote a fin de que el condenado pudiera preparar cristianamente su alma. Después de haber sido desahuciado por los hombres, sólo le quedaban el consuelo y la esperanza de la fe. El pueblo catamarqueño, que tantas veces fue sacudido por hechos crueles derivados de las luchas civiles, nunca había sido testigo de un fusilamiento precedido de circunstancias tan insólitas.

En otro orden de cosas, parece necesario decir que la pena de muerte aplicada a Javier Carrizo cumplió el propósito de escarmiento que la inspiraba. A lo que sabemos, no se produjo más tarde ninguna sublevación del batallón de “voluntarios” Libertad. Conducido por el propio Maubecín, hasta el puerto de Rosario, llegó a destino y sus componentes pelearon en el frente paraguayo dando pruebas de heroísmo. Estuvieron en las más porfiadas y sangrientas batallas: Paso de la Patria, Tuyutí, Curupaytí y otras. De los 350 soldados que salieron del Valle, el 6 de noviembre de 1865, solo regresarían 115 al cabo de 5 años. Los demás murieron en los fangales de los esteros paraguayos.



Fuente:
Armando Raúl Bazán – La Pena de Muerte por Sorteo en Catamarca
Antook – Reclutamiento en Catamarca (2007).
Todo es Historia – Año 1, Nº 1, Mayo de 1967



http://www.lagazeta.com.ar/ht.htm